Mientras Sebastián Cabal clavaba su vista al piso y Robert Farah buscaba, con la mirada perdida, un pellizco que lo despertara del sueño en el corazón de La Catedral del tenis, su entrenador, el sudafricano Jeff Coetzee, contemplaba de realización definitiva del objetivo que se propusieron los tres seis años atrás y que comenzó con un simple telefonazo.

El sudafricano, uno de los entrenadores más cotizados en dobles, no sabía quiénes eran Cabal y Farah cuando recibió la llamada de este último para proponerle trabajar juntos. Ese contacto a voces y otros encuentros iniciales bastaron para entender que el camino era uno solo, simple diáfano y supremamente complejo: la cima del circuito de dobles.

“Siempre se los he dicho, que una vez lleguen a su máximo nivel y sigan trabajando sobre lo que hay pendiente, ese día hay muchas posibilidades de conseguir lo que hasta el momento ha sido imposible”, dijo Coetzee en una entrevista para Red Más Noticias, en 2017, única ocasión en la que el silencioso entrenador habló abiertamente de su labor con los colombianos.

Hoy, luego de una jornada en la que los caleños lograron convertir al tenis en el deporte nacional durante casi cinco horas, tras vencer por 6-7 (5/7), 7-6 (7/5), 7-6 (8/6), 6-7 (5/7) y 6-3 a los franceses Edouard Roger-Vasselin y Nicolas Mahut y conquistar la corona en Wimbledon, llegó el día finalmente de conseguir lo que fue imposible durante años, como decía Coetzee.

En Australia, en enero de 2018, el peso del escenario los privó de sueño de su primer título de Grand Slam, a manos del austriaco Oliver Marach y el croata Mate Pavic.

Pero siguieron adelante y aún con duras derrotas ante rivales que se convirtieron en verdaderos palos en la rueda. Siempre avanzando, continuaron con la consigna que ellos mismos se marcaron: “el día en que no sintamos que crecemos hasta ahí lo intentaremos y dejaremos de viajar durante gran parte del año, de hacer tremendos sacrificios y esfuerzos físicos. Pero creemos que nuestro techo aún está lejos”, expresó Cabal en entrevista a la ATP luego de sellar, con el acceso a semifinal, su primera participación en el Torneo de Maestros.

Para el entrenador de Selección Colombia, Jaime Restrepo, el título que alcanzaron, justamente sobre una superficie históricamente compleja y hasta inaccesible para los tenistas latinoamericanos, demuestra el peso determinante que tienen las derrotas y los obstáculos en la consecución de un éxito sin precedentes.

“Aún tienen aspectos por mejorar. Lo que sigue es trabajarlos. Por eso creo que vamos a tenerlos por mucho tiempo más a este nivel”, considera el orientador antioqueño.

A partir de mañana Cabal y Farah estarán en lo más alto del ranquin de dobles, un largo camino que comenzó desde la casilla 857, cuando incursionaron en el circuito ATP a partir de 2011.

Con la nobleza que caracteriza a los grandes, ambos, aún como suspendidos en el aire, tuvieron tiempo para recordar a quienes no solo los inspiraron a ellos sino a varias generaciones. En su lista recordaron las gestas de María Isabel Urrutia, Nairo Quintana, Lucho Herrera, Caterine Ibargüen, Marina Pajón, grandes espíritus del deporte. Ellos mismos, con todo su inclaudicable esfuerzo en la última década, serán, para generaciones futuras, fuente de inspiración.

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